Continuamos en esta sección con la continuación de la traducción al castellano de una obra de B. Peleman del año 1926 en una revisión y adaptación de M.Six, A. Meuleman y G. Lelievre Jueces internacionales.
Esta obra ha sido cedida por D. Manuel Campaña García, Juez OMJ y traducida por Gonzalo Soler.
GENERALIDADES CONCERNIENTES AL CANTO
Algunos pretenden que el arte de juzgar pájaros de canto no es más que el resultado de un estudio arduo, complicado y de larga duración. Esto sin embargo, no es del todo cierto. En efecto, con ocasión de las reuniones donde se ha procedido al estudio del canto, algunos aficionados,
- por sus puntualizaciones fundadas;
- por sus preguntas inteligentes;
- por sus respuestas exactas;
Revelaron ser verdaderos especialistas en el canto del Waterslager. Con una simple adaptación al reglamento de enjuiciamiento, serían igualmente capaces de juzgar según su valor real, el canto del canario Waterslager.
En esas mismas reuniones, hemos podido constatar que no hace falta ser precisamente un criador desde hace mucho tiempo para poseer las aptitudes requeridas para convertirse en un buen juez. Nosotros, hemos conocido ciertamente criadores jóvenes, pero diligentes, que se esforzaban en analizar y aprender el canto. Pasado un tiempo relativamente corto, ellos estaban así mismo capacitados para ponerse en línea al lado de un juez experimentado. En cambio, buen número de criadores, se encontraban con que tras muchos años, no tenían mas que un conocimiento superficial y muy a menudo mediocre. A remarcar que son precisamente éstos los primeros en criticar los enjuiciamientos.
Aquellos que poseen el oído y el sentido musical deben ser capaces de transmitir a otros el valor del canto. Si el está al mismo tiempo dotado de un sentido profundo de honestidad y de imparcialidad, está llamado a convertirse en un buen juez.
Ha estado demostrado muchas veces en el pasado, que han tenido lugar enjuiciamientos injustos y erróneos. Los resultados has sido inevitables: descontento, discordia, abandono del deporte. En estos casos laq imparcialidad del Juez estaba en entredicho. Afortunadamente, en los últimos años, se está produciendo un giro en este estado de cosas. Se está mostrando más exigencia y más severidad en la consideración de los candidatos a jueces. Se ha mejorado el sistema de enjuiciamiento y se ha reprimido de una forma implacable cada caso de irregularidad o de falta de honestidad. En este aspecto, podemos atestiguar que los jueces han adquirido actualmente un grado mucho más elevado de responsabilidad y de imparcialidad.
Antes de proceder al estudio del canto y de su valor – y nos dirigimos aquí muy especialmente a los candidatos a jueces – nos debemos impregnar de los principios morales que están en la base de esta tarea. De todos modos, debemos tener la intención firme y cierta
- de juzgar siempre con toda conciencia y según los principios de honestidad mas completos;
- de ser igualmente imparcial delante de amigos como de adversarios;
- de no mostrar ninguna predilección por uno o por otro giro de canto, ni por una u otra dirección de canto;
- de juzgar según los principios de enjuiciamiento universalmente aplicados.
Y además de las cualidades morales, de las que un juez debe hacer constantemente gala, él debe ser capaz de:
- analizar el canto del Waterslager bajo todos sus aspectos;
- conocer los diferentes giros bajo todas sus variantes;
- asignar un valor real y adecuado a cada uno de los giros emitidos.
Sin todas estas aptitudes y estas cualidades, estará siempre expuesto a una crítica justa y motivada, así como honesta, justa y respetable que le puedan hacer.
Para reducir estas dificultades a una expresión más simple, proponemos entrever 3 graduaciones en el valor del canto, a saber:
- un canto elevado y duro;
- un canto de sonoridad media;
- un canto bajo y profundo.
Es sobre todo la profundidad del canto lo que determina en primer lugar su valor. Continua inmediatamente el número de diferentes giros y en último lugar la repetición de los giros positivos.
Distinguimos entre los Waterslager Belgas diferencias desde el punto de vista de presentación, composición y dirección de canto. Estas diferencias residen sobre todo en:
- La manera con la que el canto es entonado;
- Lo seguido que los giros son presentados;
- La repetición más o menos frecuente de ciertos giros de valor;
- Los movimientos seguidos por los giros;
- La profundidad del canto;
- La composición de los giros, de las sílabas;
- La dirección del canto.
Vayamos ahora a las tres graduaciones que habíamos avanzado antes para determinar el valor del canto y nos fijamos en lo que sigue:
1.- Un canto elevado y duro es siempre de menor calidad, más aún, sonidos agudos en el canto son mediocres y a menudo penalizables;
2.- Un canto de sonoridad media es un canto válido y bueno;
3.- Un canto profundo y bajo – viniendo por así decir del fondo del pecho y presentado de una forma clara y dulce al mismo tiempo – es un canto de muy buena calidad.
Además de estos tres grados de sonoridad, nosotros tenemos aún que fijarnos en lo que concierne a la cadencia:
1.- Un canto recitado con una rapidez grande o muy elevada;
2.- Un canto emitido con una cadencia media;
3.- Un canto pronunciado de una forma lenta.
Es inútil repetir otra vez que una declamación lenta primará sobre una recitación rápida.
Para determinar el valor del canto, debemos tener en cuenta, al mismo tiempo, el conjunto musical o el valor musical de la canción. Supongamos por un instante que dos pájaros cantan con una cadencia y con una sonoridad idéntica. En ese caso, no sería de extrañar que el canto de uno nos gustara más que el del otro, porque:
- La sucesión de giros es más apropiada y más variada;
- La unión entre los diferentes giros es mucho más fluida;
- El conjunto de la canción es más melodioso y más noble.
Si por el contrario, el cantor interrumpe regularmente la canción y la presenta por parcelas y por trozos, el valor será ciertamente influido en gran medida.
Ha de ser tenido igualmente en consideración el valor de los diferentes giros, punto sobre el que volveremos con detalle en los capítulos siguientes.
Por otra parte, un hecho es cierto, es que cuanto más numerosos sean los giros positivos, más posibilidades tendrá de llegar a una puntuación elevada.
La pureza y la distinción del canto o la nobleza con la que los giros de canto son emitidos, hará la particularidad del maestro-cantor.
Los pájaros que posean las cualidades excepcionales de los puntos anteriores, serán siempre los que figurarán como los mejores de cada concurso.